La diferencia fundamental
Una APS tiene como objetivo generar un plan optimizado semanal para los próximos 12 a 18 meses, basándose en la demanda prevista y en un modelo de costes de la supply chain. Por el contrario, los DDOM programan en avance la demanda real hasta el límite de la capacidad demostrada, antes de completar los buffers de stock, que se definen a partir de la demanda media (calculada con un enfoque prospectivo o retrospectivo) durante el lead time.
Principales supuestos
Una APS asume la existencia de una previsión semanal altamente precisa a nivel de SKU, así como la disponibilidad de variables cuantificables para el modelo de costes. En los DDOM, el foco está en fabricar los productos en función de los pedidos de los clientes o de necesidades confirmadas. Este enfoque reconoce la inexactitud inherente de las previsiones semanales y utiliza rough-cut capacity planning para mantener la viabilidad del plan.
Made-to-order (MTO)
Los artículos Make to Order (MTO), al carecer de previsión, plantean retos en los modelos basados en optimización, pero encajan de forma natural con el enfoque de los DDOM, centrado en la demanda del cliente.
Visibilidad de la demanda
En las APS, los pedidos de los clientes se agregan dentro de la previsión semanal, lo que conlleva una pérdida de visibilidad sobre qué quiere el cliente y cuándo lo necesita. Los DDOM, al estar impulsados por la demanda real, mejoran la toma de decisiones al mantener la visibilidad de la demanda a lo largo de todo el proceso.
Requisitos de datos
Las APS son intensivas en datos y requieren grandes volúmenes de información adicional para su funcionamiento. Los DDOM necesitan muchos datos similares, como previsiones, ritmos de producción, tasas de mano de obra, rutas, cantidades mínimas de pedido, múltiplos de pedido y capacidades de línea. Sin embargo, los datos adicionales, críticos para la optimización en las APS, incluyen costes de rotura de stock, sobrestock, substock, costes de producción y prioridades de la demanda. Estos no son datos que la mayoría de las empresas tengan disponibles de forma estándar.
Y por no mencionar conceptos avanzados como el Lost Sales Multiplier, donde la rotura de stock de un producto provoca que el cliente deje de comprar otros productos que sí están disponibles. Podría hacer bailar a los comités de dirección con las oportunidades que ofrecería este dato, pero dejaría a los planificadores rascándose la cabeza sobre cómo proporcionar esta información a nivel de SKU sin recurrir a nuevas suposiciones.
El síndrome de la caja negra
Las APS suelen percibirse como cajas negras, que requieren expertos para interpretar las decisiones como resultado de las amplias personalizaciones necesarias para que el modelo sea relevante en un entorno concreto. En cambio, los DDOM son transparentes y sencillos, eliminando la necesidad de personalizaciones extensas, lo que nos permite utilizar el mismo modelo para más de 150 clientes.
Adopción por parte de los planificadores
La implantación de una APS requiere entre tres y cuatro veces más tiempo que la de un DDOM y, con frecuencia, necesita una reimplantación al cabo de un año debido a la evolución de los modelos de costes y a la pérdida de capacidades clave. Los modelos DDOM son eficaces en un 98 % desde el primer día y la disponibilidad de formación certificada y estandarizada a nivel global, proporcionada por el Demand Driven Institute, facilita considerablemente la sustitución de planificadores especializados.
Conclusión
Mientras que las soluciones APS destacan en entornos Make to Stock altamente restringidos y complejos, los DDOM ofrecen un mejor rendimiento en entornos donde la clave del éxito es priorizar el suministro para atender los pedidos de los clientes. Para quienes buscan el éxito a través de una priorización eficaz del suministro y la simplificación de la supply chain, los DDOM superan claramente a las soluciones APS.





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